sábado, 3 de marzo de 2012

CUMPLIR TUS DESEOS.

CUMPLIR TUS DESEOS.


      A veces no nos damos cuenta de que estamos postergando lo que más queremos en la vida hasta que la realidad nos lo recuerda de forma inesperada. En nuestro interior se encuentra la varita mágica que nos permite cumplir esos deseos.
CONTACTAR CON TU MAGO INTERIOR.
~ CONFIA EN TUS RECURSOS.
  Confía en tu fuerza interna que te anime a actuar, es el primer paso para cumplir tus deseos.
~ REBOBINA LA PELÍCULA.
   Establece que deseos conscientes o inconscientes no has podido formular. Determina si estos deseos fueron desechados por improbables o imposibles de realizar.
~ DECLARA TUS DESEOS.
   Enuncia en voz alta que esos deseos existen y pídele a tu “mago Merlín” que te los conceda.
~ PRECISALOS.
   Fíjate en cómo formulas tus demandas porque tu “mago Merlín” es muy literal y se ciñe a lo que expresas, por ejemplo, si tu demanda es: “Quiero cambiar completamente mi vida”, puede cambiar todo de lugar provocando un caos espectacular.
~ PON ATENCIÓN A LOS MENSAJES.
   El “mago Merlín” suele responder a través de señales que sólo las personas dispuestas a emprender el camino del autoconocimiento saben reconocer. Si estas atento las reconocerás. 

SUPERAR LOS CELOS.

SUPERAR LOS CELOS.


    Los celos suelen ser unos problemas muy profundos causados por: la falta de autoestima. Recuperarla es la clave para confiar.
AMAR CON CONFIANZA.
~ VELAR POR LA AUTOESTIMA.
   Existe una clara relación entre la desconfianza hacia los demás y la falta de seguridad de uno mismo. Cuanto más profunda sea tu inseguridad, mayor será también la intensidad de tus celos.
~ SABER ESCUCHARNOS.
   Hasta la persona más madura y serena puede pasar por un periodo o situación de celos. Si esto ocurre, debes buscar en qué aspectos te sientes inseguro y trabajarlos.
~ BUSCAR SOLUCIÓNES.
   Los celos que son verdaderamente conflictivos se mantienen en el tiempo y ocasionan verdadero sufrimiento a quien los padece, además de poner en riesgo la relación de pareja. La herida en la autoestima es muy profunda y, en la mayoría de los casos, es anterior al vínculo de pareja. Lo mejor es buscar ayuda terapéutica.
~ PRESUPONER LA INOCENCIA.
   En el marco legal, es necesario demostrar la culpa ya que la inocencia se presupone, no puede ser demostrada. Entonces ¿porqué reclamarle esta demostración a nuestra pareja?
~ EVITAR EL AUTOENGAÑO.
   Algunas personas se niegan a ver que su pareja les está siendo infiel y se autocalifican de celosas. Es mejor afrontar la realidad, porque esconderla sólo generará una frustración creciente que acaba por debilitar todavía más.

domingo, 26 de febrero de 2012

COMO ESCUCHAR EL CORAZÒN.

COMO ESCUCHAR EL CORAZÒN.

PRACTICA LA MEDITACIÓN.
Esta hace que estemos más atentos a cómo nos sentimos. Los sentimientos reciben el apoyo de la conciencia, cuyos valores no pueden sobreestimarse, pues la propia conciencia es sanadora. A menudo, nuestra reacción exagerada a las emociones nos causa más sufrimiento. La meditación es útil para este proceso.
PASEAR POR LA NATURALEZA
La naturaleza es nuestro hogar original. Si vivimos en una ciudad, puede que no recordemos nuestro origen y sus maravillas. Es por ello que los sonidos y las vistas de la naturaleza son apaciguadores. Si sólo vemos cementos y líneas duras, podemos volvernos también más duros y fríos. Si oímos regularmente el tráfico, los taladros y conversaciones fuertes, podemos perder la tranquilidad.
El tiempo que pasamos en la naturaleza nos carga las pilas y sus beneficios perduran una vez la abandonamos.
HACER EJERCICIO.
Con la práctica del ejercicio de manera regular durante al menos una hora al día y de forma no competitiva -caminar, andar en bici, bailar o nadar-, aprovechamos su valor fisiológico: la liberación de endorfinas. Es un modo útil e inmediato de ser buenos con nosotros mismos, al mismo tiempo que cuidamos nuestra salud física y psicológica general.
HABLAR CON UN BUEN AMIGO.
Cuando pedimos a un buen amigo un poco de su tiempo y un oído comprensivo, realizamos un acto de compasión hacia nosotros mismos.
No obstante, en este caso es importante elegir bien, porque cualquier persona no se ajusta a la descripción de buen amigo. Debe ser alguien que sepa escuchar, sin que nos juzgue ni nos compadezca, ni nos añada negatividad o nos colme de consejos. Ante todo, ha de ser una persona consciente y de buen corazón. DISFRUTAR DE ALGO HERMOSO.
Dediquemos tiempo a actividades que satisfagan nuestros sentidos: escuchar música, ir al cine o lo que nos plazca. La belleza del arte nos empuja a cuidar el corazón. FOMENTAR LA CREATIVIDAD.
Los trabajos manuales pueden ayudarnos a estimular nuestra imaginación. Son muchas las actividades creativas que podemos hacer. Para algunos, el producto terminado no es más que una pequeña parte de la satisfacción de haber sido capaces de crear algo. De hecho, es precisamente el propio proceso y la concentración lo que realmente nos calma y nos sosiega.
Naturalmente, debemos elegir una actividad en la que seamos diestros, y que no nos cree frustración. No es difícil; casi todos servimos para una actividad creativa. EXPRESARSE CON LA ESCRITURA.
Se ha demostrado que la escritura es una herramienta psicológica muy útil para expresar los sentimientos, elaborar las ideas y ordenar los pensamientos.
Una de las acepciones del verbo “expresar” es “revelar”; y es justo en este sentido en el que escribir es útil. El propio acto de la escritura destapa la conciencia, deja que los sentimientos emerjan burbujeando a la superficie y nos da la oportunidad de observarlos. A veces puede sorprendernos lo que descubrimos. Para algunas personas también es un acto creativo, en cuyo caso es doblemente curativo, porque la creatividad expresa lo que somos. PASAR TIEMPO CON NOSOTROS MISMOS.
En soledad podemos escuchar mejor a nuestro corazón. Este tiempo a solas puede ser restaurador y extremadamente apaciguador, hagamos lo que hagamos, ya que durante un rato, dejamos a un lado el “ruido” de las relaciones y las necesidades de otras personas. Este tiempo debe tener el sentido de estar en compañía de nosotros mismos; sin temer a la soledad. 

APRENDER A QUERERSE 2

APRENDER A QUERERSE 2


Para cuidar bien de uno mismo es imprescindible escuchar al corazón en silencio, saber que siente y necesita. Nutrirlo con actitudes positivas, tratarlo con respeto, ser tolerantes con él cuando sufre, nos hará sentir mejor con nosotros y con los demás.
El corazón es un órgano espiritual, porque es el que cuida el desarrollo de nuestra sabiduría y nuestra bondad; reacciona a la tonificación y al fortalecimiento, y también es susceptible al daño. Y, al igual que el carácter, puede evolucionar. ¿Cómo podemos fortalecer nuestra relación con el corazón espiritual? Empecemos por cuidarlo cuando este sufriendo.
Todos recordamos momentos en nuestra vida en los que nos hemos sentido débiles de corazón; tal vez fue consecuencia de una decepción emocional, de un disgusto amoroso, de una pérdida, del miedo al rechazo o al fracaso. Todos hemos experimentado esta sensación -en el corazón- como una palpitación desagradable o una impresión de pesantez o de aprensión. En ocasiones esta sensación de estar débil o herido procede del exterior, de los demás, de un momento de apuro o de la tensión. Pero a menudo no reconocemos las heridas que nos infringimos a nosotros mismos, el daño que nos causamos, hasta que es demasiado tarde.
Podemos pasar años o décadas antes de darnos cuenta de que no nos hemos cuidado de una forma vital. La queja crónica, la depresión, la irritabilidad, la agresividad pasiva, la sensación de no ser reconocido - aunque seamos nosotros los primeros que no nos reconocemos-, son algunos síntomas de que no cuidamos nuestro corazón. Estos síntomas pueden acabar convirtiéndose en rasgos de nuestro carácter, pueden acabar definiendo nuestra manera de ser. La mejor medicina para nuestro corazón espiritual es la prevención. Tanto si nos defendemos del mal que nos causan otros como del que nos inflingimos nosotros mismos.
~ RESPETO HACIA UNO MISMO.
¿Qué podría impedirnos cuidar de nuestro corazón? Puede que temamos ser egoístas o que sintamos que no merecemos tanta atención o puede que nuestro centro de gravedad se situé siempre en el mundo exterior. Debemos mantenernos en guardia contra estos autosabotajes.
Si reflexionamos sobre el cuidado del corazón, podemos reconocer una tendencia a ser intransigentes con nosotros mismos cuando las cosas van mal. Y esta tendencia sólo puede causar más intransigencia y negatividad en nuestras relaciones con los demás y con el mundo, lo que perpetúa el problema. Por lo tanto, es esencial ser bueno con uno mismo, ser permisivo, especialmente cuando las cosas van mal y somos infelices.
Sin embargo, también debemos evitar las imitaciones, pues, como muchos hábitos valiosos, el cuidado del corazón puede tener caricaturas, como es el narcisismo, el egoísmo y la sobreprotección del “yo”.
El cuidado del corazón comienza por fomentar el respeto y la bondad hacia uno mismo. Este respeto es, en muchos sentidos, lo opuesto al egoísmo, porque se basa en la premisa siguiente: “No puedo ser útil y bueno con los demás si yo soy débil y descuidado conmigo mismo. Sólo si mi corazón es fuerte, puedo abrirlo a los demás con la seguridad de que estoy protegido, al mismo tiempo que soy vulnerable en el mayor sentido de la palabra. Es decir, soy vulnerable porque soy capaz de soportar el sufrimiento -ya sea el mío o el de los demás- sin desmoronarme, seguro de sobrevivir emocionalmente, de permanecer positivo ante la vida.
~ EL VALOR DEL SILENCIO.
Una de las primeras condiciones para cuidar el corazón es el silencio. Sólo en silencio podemos escuchar sus necesidades. Puede que nuestro corazón esté sufriendo sin que lo sepamos y que nosotros no atendamos su dolor porque estemos demasiado ocupados en otras cosas o porque aceptemos como inevitable un cierto nivel de angustia.
Cuando tenemos un momento de silencio, el malestar brota a la superficie o, incluso, puede que lo sintamos por primera vez. A partir de entonces, lo más importante es la conciencia, la atención. Si estamos más atentos a la voz de nuestro corazón, aprendemos a decir “No”, a protegernos de ser invadidos o de que se aprovechen de nosotros y asumir las consecuencias de nuestras decisiones.
Cuando escuchamos desde el corazón, estamos preparados para actuar con autenticidad y al escucha a otros es probable que actuemos con empatía. En los momentos de silencio podemos empezar a deshacernos de un sinfín de opiniones, prejuicios e incluso actitudes engorrosas y que pueden estar tan arraigadas como “No soy la clase de persona que toma la iniciativa”, “Mi familia nunca cambiará” o -cuando alguien dice o hace algo que no nos gusta- “ya está otra vez con lo mismo”.
También podemos formar la mente para que esté en silencio en situaciones apuradas o ruidosas, obteniendo una doble recompensa. Por un lado, menos tensión a corto plazo, ya que la química del cerebro nos corresponderá con un estado de relativa paz. Y a largo plazo, recibiremos mucho más: la sabiduría y la inteligencia emocional sólo se adquieren cuando estamos despejados y abiertos.
En silencio llegamos a oír lo que tiene que decir el corazón; la mente silenciosa nos beneficia en múltiples aspectos, nos aporta paz y nos libera frente a la tensión, nos da claridad de pensamiento, reduciendo la confusión; y también nos permite escuchar al corazón y comprender lo que siente realmente.
~ LAS RAZONES DEL CORAZÓN.
Blaise Pascal, dijo: “El corazón tiene razones que la razón no conoce”. Cuando no oímos estas razones, nos sentimos desconectados, incómodos; si las oímos estamos en contacto con nosotros, nos sentimos seguros y distinguimos lo bueno de lo malo, afrontamos las dificultades con valentía y nuestras relaciones con los demás son más fuertes y ricas.
El cuidado del corazón puede ser eficaz solo si se convierte en un hábito positivo. Es una forma de honrar la vida, no solo de sobrellevarla. No debería de ser un acto puntual sino una constante, un recordatorio de que estamos en el camino de la realización.

sábado, 25 de febrero de 2012

CLAVES PARA ORGANIZARTE

CLAVES PARA ORGANIZARTE


1.- Intenta levantarte sin contratiempos y sin agobio, hazle caso al despertador y no postergues el levantarte volviendo acostarte otros 10 minutitos.
2.- Se realista; no intentes hacer mil cosas.
3.- Aprende a decir “NO” cuando sea necesario. Quítate el miedo, la vergüenza y la pena, estos solo te estorban y te meten en muchos problemas.
4.- Concéntrate en lo que haces; no desvíes tu atención.
COMO AUMENTAR TU ENERGIA.
~ Alimentación sana
~ Ejercicio.
~ Tiempo para ti mismo.

CLAVES DEL BIENESTAR.

CLAVES DEL BIENESTAR.


La armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu es la clave de la salud. Estos consejos constituyen un buen camino hacia el bienestar.
~ Escucha a tu cuerpo, este se expresa emitiendo señales indicativas de que está cómodo o incómodo. Al elegir como te comportas o actúas, pregúntale: ¿cómo te hace sentir esto? Si tu cuerpo responde con una señal de tensión emocional o física, vigila. Si tu cuerpo te envía una señal de comodidad y entusiasmo, prosigue.
~ Vive el presente, es el único momento que tienes. Mantén tu atención en el aquí y ahora. Busca la plenitud en cada instante. Acepta todo lo que llegue a ti de modo que puedas apreciarlo, aprende y déjalo ir.
~ Medita regularmente, aquietar tu diálogo interior, te permitirá contactar con tu propia conciencia. Así podrás guiarte por tu intuición más que por las interpretaciones impuestas externamente para conocer lo que es o no es bueno para ti.
~ Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú puedes juzgar tu valía. Tu objetivo es descubrir tu infinito valor, al margen de lo que piensen los demás.
~ Cuando te enfades o te opongas a algo, date cuenta de que solo luchas contra ti mismo.
Las resistencias son defensas ante viejas heridas. Si renuncias a la ira, te estarás curando a ti y cooperando con el universo.
~ El mundo exterior refleja tu mundo interior. Lo que odias de los demás es lo que niegas de ti mismo. Lo que te gusta es lo que desearías para ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución y conocerte a fondo.
~ Libérate del peso del juicio. Juzgar introduce el bien y el mal en situaciones que simplemente son. Todo puede ser comprendido y perdonado, pero al juzgar no puedes comprender ni aprender a amar. Juzgar a los demás es aceptarte poco a ti mismo.
~ No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sean alimentarías o emocionales. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar general.
~ El miedo es producto de la memoria, que vive en el pasado para intentar que no se repitan ciertas heridas; pero eso no elimina el miedo a ser herido. Eso solo sucede si encuentras la seguridad en tu ser que es amor. Esa verdad interior puede hacer frente a cualquier amenaza.
~ Una inteligencia profunda organiza el universo, y una porción de esta reside en ti. Tus actos y pensamientos inciden en todo el campo de inteligencia. Vivir en equilibrio es bueno para ti y para todo el mundo.

APRENDER A QUERERSE.

APRENDER A QUERERSE.


En un polo de mi existencia formo una sola cosa con las piedras y los árboles. Allí tengo que reconocer el dominio de la ley universal. Allí es donde nacen los cimientos de mi existencia. Su fuerza está en que se halla firmemente sujeta en el abrazo del mundo comprensivo, y en la plenitud de la comunión con todas las cosas.
Pero por el otro polo de mi ser estoy separado de todo. Allí yo soy absolutamente único, yo soy yo, yo soy incomparable. Todo el peso del universo no puede aplastar esta individualidad mía. Yo la mantengo a pesar de la tremenda gravedad de las cosas. Es pequeña en apariencia pero grande en realidad; se mantiene firme ante las fuerzas que quisieran robarle aquello que la caracteriza y hacerla una con el polvo. TAGORE
Esta lectura será en términos asequibles para determinar la importancia de aprender a quererse y cuidarse psicológicamente a uno mismo. La visión que se tiene de uno mismo es un factor determinante para generar vulnerabilidad como fobias, depresión, estrés, ansiedad, inseguridad interpersonal y trastornos psicosomáticos. Debemos estar alertas sobre las posibles consecuencias del descuido psicológico personal y la forma de prevenirlo. Nuestra cultura nos ha orientado el aprendizaje social, a fortalecer el amor dirigido a otros y ha olvidado que el prerrequisito para dar es la autoaceptación. Es imposible entregar amor si no te quieres a ti mismo.
Desde pequeños se nos coloca un freno en las primeras etapas de nuestra vida, y jamás se nos quita. Esta sujeción esta formada por supuestas virtudes (el ahorro, la ambición, la modestia, el autocastigo, la autocrítica, el autocontrol, etc.) que son definitivamente contraproducentes si se utilizan exageradamente. Aunque es cierto que algunas personas con propensión a excederse las necesitan para no caer en la autodestrucción (drogas, alcohol, tabaco, etc.), hay gente que podría soltar un poco el freno sin ningún tipo de riesgos para vivir mejor y evitar caer en otro tipo de problemas psicológicos; por prevenir un mal, ocasionamos otro. Si el cinturón está flojo, no amarra lo suficiente; pero si amarra demasiado, asfixia.
Esta lectura esta hecha para aquellas personas que no se aman lo suficiente a sí mismas, que viven encapsuladas, emocionalmente constipadas, amarradas a las normas y obligaciones de manera rígida, extremistas y desconsideradas con ellas mismas. También para las que sabían amarse a sí mismas y olvidaron hacerlo por los rigores de la vida.
Amarse a sí mismo de manera realista y sana, es uno de los principales requisitos de la salud, y el mejor camino para expresar y comunicar afecto a las personas que queremos.
Quererse a si mismo es quizá el hecho más importante que garantiza nuestra supervivencia en éste mundo complejo. Nuestra cultura y educación se orientan a sancionar el quererse demasiado. Hay momentos para el amor y decretos sobre lo que es de buen y mal gusto. Si decides felicitarte dándote un beso, posiblemente las personas que te rodean evaluarán tu conducta como ridícula, narcisista o pedante. Es mal visto que nos demos demasiado gusto.
Cuando pensamos en nosotros mismos por demasiado tiempo, nos contemplamos o nos elogiamos, se nos reprende: “Todos los excesos son malos”, se nos dice. Algunos excesos nos recuerdan que estamos vivos. Se nos intenta inculcar principios como el respeto al ser humano, el sacrificio, el altruismo, la expresión de amor, el buen trato, la comunicación, etc., pero estos principios están dirigidos al cuidado de otros humanos. El autorespeto, el amor, la confianza y la comunicación no suelen tenerse en cuenta; se considera de mal gusto el quererse demasiado.